Hoy, 25 de abril, quiero compartir algo muy especial. Yo, Sergio Mendoza, como hijo de padres sordos, Pedro y Magdalena, quienes me enseñaron su propia lengua y forma de ver el mundo, me siento profundamente agradecido y orgulloso de ser parte de esta hermosa comunidad: la comunidad de las personas sordas. Ser CODA es llevar en el corazón dos culturas, dos formas de comunicación y un puente de amor que une mundos.
Este compromiso también se refleja en mi servicio y en mi desarrollo profesional, trabajando junto al gobierno y las empresas para promover la inclusión, la accesibilidad y el respeto por la Lengua de Señas y la cultura sorda. Sirvo por amor, con el propósito de generar oportunidades y derribar barreras.
“Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.”



